"Alcalá y el cine son inseparables"
¿Cual es el secreto de la supervivencia de Alcine tras 40 años de vida y más aún en la situación económica actual?
Yo creo que el secreto radica en que en nuestra reivindicación del mundo del corto y de los nuevos creadores la imaginación suple otras carencias. No somos un festival de grandísima envergadura en cuanto a presupuesto, pero sí en cuanto a ambición. Por eso incorporamos nuevas secciones y lo abrimos, cada vez más, a espectadores diferentes y sin excluir a nadie. Queremos que el Festival sea parte de la ciudad de Alcalá de Henares y que todo el mundo lo sienta como suyo. Ponemos mucho entusiasmo e imaginación en lo que hacemos.
¿Cuál es el balance que puede hacerse tras estas cuatro décadas de cine?
Es cierto que las cifras redondas se prestan a hacer balances y eso es algo que estamos haciendo este año con miradas retrospectivas, con la publicación de algún libro, ciclos o exposiciones.
La trayectoria de Alcine es clara: nació como un festival muy pequeñito, un certamen de cine independiente para creadores eminentemente locales en Super 8. Poco a poco se fue abriendo a nuevos formatos (16 y 35 mm). Después se produjo su salida a Europa, con el Certamen de Cortos Europeos, etc. El pasado año también lo ampliamos a Latinoamérica, con Shortlatino y poco a poco ha ido creciendo, eso sí, sin olvidar su esencia que es la de reivindicar el cine de nuevos creadores y el corto como pieza fundamental.
¿Cuál es su futuro?
El futuro pasa ineludiblemente por absorber las nuevas tecnologías, por integrar el Festival en Internet, por hacerlo mucho más "transmitido". Vamos a hacer experiencias piloto con Twiter o Facebook. Vamos a llenar la web de contenidos audiovisuales. Se podrá ver lo que está ocurriendo en el Festival. En definitiva Alcine pasa por estar cada vez más integrado en la Red, por hacerse eco de lo que se está haciendo para este tipo de soporte ya que es uno de los canales fundamentales y el Festival de Alcalá de Henares no va a dar la espalda a esa situación ni se va a acomodar en la nostalgia. El cine está evolucionando y la forma de verlo también y nosotros queremos ser testigos y partícipes de ello.
¿Cómo se conjuga que un festival de esta trayectoria e importancia se celebre en una ciudad que no cuenta con ni una sola sala de cine en su casco histórico?
Yo creo que esta es una paradoja que forma parte también de la propia evolución del mercado audiovisual. Lamentablemente todas las ciudades están perdiendo los cines del centro y está pasando a ser más una actividad de un centro comercial, un objeto de consumo más. La gente va al cine como va a comprar unos zapatos o ropa. La forma de consumir cine está cambiando.
¿Se pierde un poco la magia ritual de ir al cine?
Yo creo que sí se pierde un poco el encanto de cómo se veía el cine antes. Ese acto colectivo y bello de hacer cola, de hablar tranquilamente después de ver una película...ese acto social de alguna manera se está perdiendo. No sólo porque los cines estén en los centros comerciales, también porque la gente ve cada vez más el cine en sus casas. Se habla ya de que Internet va a suplir a las pantallas comerciales y cada vez más va a ser el primer canal de difusión de cine. Es una tendencia casi imposible de parar. Pero todo esto no quiere decir que el cine ni sus festivales pierdan su sentido porque seguirán haciendo falta lugares de encuentro donde se seleccione esa gran maraña de obras y piezas para garantizar la calidad del cine.
Se habla mucho de los nuevos formatos y soportes pero, ¿qué hay del talento de los creadores?
Pocas cinematografías en todo el mundo pueden presumir como la española de haber tenido hasta cuatro cortos nominados para los Oscar en los últimos años. El listón está muy alto, de hecho tenemos 39 obras a competición y todas ellas de gran calidad. Hay muchísimas obras que guardan un enorme talento en el uso del lenguaje cinematográfico, están llenas de ideas. Este año vamos a poder ver cortometrajes hechos con muy pocos medios, escasísimos, pero que sin embargo están llenos de talento. Por ahí va el nuevo cine. Ya lo decía el visionario Coppola hace algunos años al afirmar que el cine se iba a democratizar cuando el video se impusiese y fuese realmente barato. Ese momento ha llegado con los nuevos soportes y tecnologías.
Pero esto puede repercutir en la calidad de los trabajos...
Yo creo que no. Aunque es cierto que cualquier avance tecnológico puede darnos la paradoja de que, en algunos aspectos, se produzca un cierto retroceso. Hace algún tiempo nos tirábamos de los pelos porque alguien hacía películas con teléfonos móviles con muy escasa calidad. Pero la tecnología avanza imparable y ahora mismo empezamos a tener cámaras fotográficas de alta definición que ya se utilizan en publicidad y en cortos con gran calidad técnica y talento.
¿Está Alcine garantizado para Alcalá en los próximos años?
Alcine no puede estar en otra ciudad. Creo que ningún festival tiene sentido sin su ciudad. Y la ciudad de Alcine es Alcalá de Henares y siempre lo ha sido, son inseparables. Hay gente que ve sombras en ese sentido, pero yo no las he visto nunca. De hecho el apoyo de Madrid es perfectamente compatible con el Festival y en ese sentido el hecho de que se presente en Madrid obedece a criterios de practicidad, por la cercanía de los medios. Otros festivales también lo hacen. Alcalá y el cine son inseparables.

En esta próxima edición de Alcine habrá homenaje a Alfred Hitchcock...
Sí, de hecho hemos preparado un ciclo que se llama "Hitchcock without Hitchcock', es decir, "Hitchcock sin Hitchcock' porque la idea era no poner películas de este genial director, como lo hemos hecho en otras ocasiones, sino ver cortos que han hecho referencia a Hitchcock, bien utilizando o reciclando sus imágenes. Hitchcock proyecta una larga sombra en el cine que, treinta años después de su muerte, sigue influyendo mucho en el mundo del cine y el corto no es ajeno a eso. Tendremos parodias, reciclaje de sus películas, menciones explicitas a su obra... Es un mito muy, muy vivo.













