El programa navideño del Corral de Comedias de Alcalá de Henares plantea un más difícil todavía en esta fase final de 2010.
A las tablas del egregio teatro se sube un espectáculo circense, que se cuela por primera vez en este teatro del siglo XVII, desparramando toda la parafernalia de un arte escénico inmortal. La compañía "Los Galindos" hará volar nuestra imaginación desde los trapecios hasta el patio de butacas en una experiencia inolvidable y muy cercana.
Charlamos con Marcel Escolano, uno de los directores de la compañía y además payaso y malabarista en la obra.
¿Qué nos propone el espectáculo Capgirat?
Capgirat es una palabra en catalán, difícilmente traducible, pero que significa algo así como cabeza girada, cabeza abajo, las cosas hechas como no se corresponden hacer...
Nuestro espectáculo está pensado para la libertad y el disfrute. Sustentado en 6 propósitos muy etéreos, no realmente escenas, en torno a los cuales se desarrolla la acción, estos son: el hombre que busca el paraíso, el acróbata invidente, el misterio del miedo, el hombre mojado, el sonido del silencio y la gula y el exceso.
¿Que se pretende con todo ello?
De una manera bastante abstracta pasamos por estadios de ánimo y comportamientos del ser humano. Proponemos un lugar onírico no muy definido, donde hay un telón de fondo de lentejuela negra, un baúl, unos cubos y un piano con unas plantas y un mástil. De este armario sale y aparece todo el mundo, cada uno con su delirio, ahí se encuentran siempre con un piano y una voz que son los que dan el sonido básico al espectáculo.
Una avalancha de sensaciones...
Sí, en Capgirat hay muchos contrastes, muchos contratiempos, pero con mucha armonía. Es una propuesta un tanto surrealista, un tanto loca, de libertad de impresión y de expresión. En estos tiempos en los que la cultura esta muy ayudada y sustentada aún vale la pena recordar qué es la libertad de expresión en el sentido más puro. Es un espectáculo con mucha frescura.
¿Cómo se adapta un montaje de esta naturaleza a un espacio tan singular como el del Corral de Comedias?
Este es el reto al que nos enfrentamos estos días. En nuestro plan de ataque el patio de butacas se va a desmontar parcialmente, vamos a ampliar el escenario hasta la mitad del patio de butacas. Hay que tener en cuenta que este espectáculo fue concebido en pistas de circo y también para teatros. El Corral es uno de los teatros al que queríamos enfrentarnos.
Estos condicionamientos nos permiten mucha cercanía con el público, la mitad de la escena esta dentro del público, con gente delante y a los lados. Mientras que a alguien le das la espalda a otros les das la cara. Esto es lo que nos gusta, esta proximidad con la gente. La cuarta pared se rompe completamente.
¿Cuántas personas participan en el montaje?
En escena participamos siete personas: cinco artistas de Circo y dos músicos.
¿Cómo se ve el mundo cabeza abajo? ¿Es necesario ponerse cabeza abajo para entender el mundo?
Creo que está bien ponerse de todas las maneras para comprender el mundo, si es que llegas a comprenderlo.
Cabeza abajo, o panza arriba, panza abajo, de culo... mirarlo de todos los lados posibles y de todas las posturas posibles, nada es de una manera exacta. En definitiva es abrir puertas, espíritu, corazón, orejas, ojos y dejarse cautivar por lo que hay y cómo llega.
Este tipo de espectáculos suponen una revisión, una reinvención del Circo en su esencia ¿al final qué queda del Circo en su forma primigenia?
Del circo queda el propósito poético de la fantasía, de la ilusión, del sueño y de la libertad. Nada menos.
¿Se mantiene la esencia romántica o todo es más difícil todavía?
Se mantiene esto, es lo que tiene futuro, es lo que toca las sensibilidades, los corazones y los estómagos de las gentes. El más difícil está, juega un papel muy importante, pero de una manera diferente según la edad y las generaciones. Los más jóvenes son lo que están ahí, en la técnica, en la dificultad, en la toma de riesgo. Luego ese riesgo va basculando hacia otros terrenos quizá emocionales, de comunicación.
¿Qué se necesita para ser un buen artista de Circo?
Primero mucho corazón y mucha honestidad, eso es primordial. Y después necesitas trabajo y rigor, ganas de comunicarte.
¿Hay vocación y futuro para los espectáculos circenses?
Sí hay cantera, mira donde vamos a actuar, el Corral data de S. XVII. Tenemos cantera en todos los sitios mientras haya personas que quieran transmitir esta sensibilidad.
¿Cómo es la respuesta del público antes este tipo de propuestas?
El público responde agradecido. En general la gente va a ver las cosas con una gran ilusión y se encuentran con algo diferente, pero responde agradecida por eso precisamente, por encontrarse con un placer diferente.
¿En qué nuevos proyectos trabaja la compañía?
Estamos trabajando en un nuevo proyecto de Circo pensado para que se produzca en el interior de una Yurta (una tienda de campaña utilizada por los nómadas mongoles). Es un solo mío en un circo en miniatura. El espectáculo tendrá música y un solo de payaso. Lo estrenaremos en enero, en el Montseny, donde está basado el Circ Cric. Es un espectáculo de pequeño formato en un espacio donde van a entrar 70-80 personas. Muy íntimo, muy próximo.
Capgirat, sinopsis
Un piano, una voz que habla cantando, un rebote, un desequilibrio, un cambio inesperado. Un malabar de emociones, un salto a flor de piel, un ser y un sentir. Cambiar la fuerza invisible que modela la proeza y le da peso. El hombre mojado. El acróbata invidente. El hombre que busca el paraíso. El hambre, la gula, comer por gusto y por disgusto. El sonido del silencio. El misterio del miedo.
Así pues, estad alerta... Disfrutad tanto de lo que veis como de lo que no veis, de lo que sentís, como de lo que imagináis. El Circo ha empezado y es como ver el mundo por un agujero. Capgirat es la acrobacia, el mano contra mano, el mástil chino, la manipulación de objetos, el piano y el canto.
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La compañía "Los Galindos" a punto de cumplir 20 años
El origen de "Los Galindos" data del año 1991 y es producto del encuentro de un grupo de jóvenes que provenían del Circo y del teatro de calle. Las comunes historias de amor y pasión por la escena desencadenaron el desarrollo de un proyecto cuyo leitmotiv era crear una troupe de trapecio volante.
En 1992 estrenaron su primer espectáculo de una hora de duración en el que instalaron un trapecio minivolante en la calle, algo nuevo en España que nunca se había visto. Hasta el año 2002 la compañía tuvo una trayectoria de troupe de creaciones colectivas, muy familiar.
En ese año se produjo un punto de inflexión muy importante, una serie de cambios de componentes. En principio todos sus miembros eran catalanes pero posteriormente por sus filas han pasado artistas franceses, brasileños, húngaros, canadienses, etc.
Después de esos primeros años, la compañía continuó en forma de dúo montado espectáculos de calle, números de Circo y Cabaret. Después aceptaron crear Capgirat, un espectáculo por encargo para un circo de Navidad. Volvieron a reunir a un equipo de artistas, de gente apasionada, buscando una dramaturgia del humor, con tomas de riesgo y búsqueda de la libertad en la fragilidad. Y todo ello al margen de las fórmulas preestablecidas.













