
Enoturismo: una sugerente y atractiva alternativa de viaje
España es una de las mayores potencias turísticas internacionales. Las bondades de nuestro clima, unidas a los miles de kilómetros de sus espectaculares costas, a nuestra inigualable y rica gastronomía y al estilo de vida mediterráneo, han convertido tradicionalmente a nuestro país en un destino preferencial a la hora de planificar los descansos de españoles y de visitantes extranjeros. Sin embargo, el turismo en España no se circunscribe únicamente a la oferta de sol y playa tan comúnmente extendida en la imagen del país antaño.
Nuestro territorio puede presumir, además, de poseer abundantes y magnificas riquezas patrimoniales y culturales tan relevantes, sugerentes y atractivas como puedan serlo nuestras playas llenas de luz y de contrastes.
Con el paso de los años la demanda de los turistas nacionales y foráneos ha ido evolucionando, derivando y ampliándose hacia otros gustos y propuestas. Propios y extraños han descubierto, especialmente en las zonas del interior de la Península Ibérica, hermosas alternativas traducidas en encantadores parajes naturales, ciudades pletóricas de encantos y una abrumadora oferta cultural en la que se retrata fielmente el paso de los diferentes pueblos que habitaron estas tierras, con la personal y permanente impronta de cada una de ellos.
La cultura del vino es lugar común y parte importante para muchas de ellas. Desde los clásicos hasta los pueblos que llegaron del norte de África, pasando por las tribus que hoyaron nuestros territorios en tiempos pretéritos, todos ellos guardaban fuertes vínculos con este líquido elemento, elevándolo a la categoría de néctar de los dioses y, en algunos casos, de vehículo de comunicación trascendental. El vino es uno de los productos que mejor soporta el paso del tiempo, envejeciendo con enorme dignidad y ganando cualidades con los años. Además, es un auténtico superviviente cuya principal característica es su capacidad de adaptación a los gustos de toda época y lugar. Su fuerte vinculación con la cultura de los pueblos, con sus tradiciones, con su gastronomía y con sus rituales, han convertido al jugo de la uva en un firme referente identitario que goza, además, de toda una cultura propia, personal e intransferible.
Tal vez una de las mejores formas de aglutinar todas las bondades que nos brinda este producto con el disfrute de sus inseparables argumentos sociales, históricos y culturales sea la práctica del Enoturismo. Una variante de turismo moderno que, sin embargo, hunde sus raíces en lo más profundo de los orígenes del hombre.
De Norte a Sur y de Este a Oeste
Nuestro país es uno de los mayores productores de caldos del mundo y no sólo por la cantidad sino también por la excelente calidad que atesoran, independientemente de su denominación de origen. Conocer el vino es amarlo y acercarse a él puede suponer el descubrimiento de mil experiencias y sensaciones nuevas. Nuestra extensa geografía guarda verdaderas joyas de la tierra y entre ellas destaca, por derecho propio, nuestro protagonista: el vino.
Desde las tierras de Aragón, La Rioja, el País Vasco o Navarra, hasta la cálida Andalucía, pasando por los páramos castellanos y leoneses o bordeando por Cataluña o la Comunidad Valenciana, miles de hectáreas jalonadas por vides y pueblos bañados por el sol y la lluvia se presentan ante el viajero como un gran tesoro que, en buena medida, aún está por descubrir. En estas regiones podemos encontrar las principales rutas del vino de España y, créannos, merece la pena dedicarle tiempo y lugar a tan grata empresa.
Les invitamos a conocer un poco mejor qué es y en qué consiste la oferta enoturística española conversando con una de las personalidades que más y mejor conocen la oferta del mundo del vino y lo mucho que tiene reservado para quien desee acercarse a esta experiencia.
José Fernando Sánchez Bódalo, presidente de Rutas del Vino de España, nos relata en las siguientes páginas los atractivos de una actividad pujante que se extiende por toda España sumando recursos, sueños y voluntades cada día.
¿Qué es lo que conocemos por Enoturismo?
El enoturismo es el turismo del vino, una forma de visitar las diferentes regiones y territorios de nuestro país a través del mundo del vino. Lo más importante a destacar en el caso de nuestro Club de Producto Rutas del Vino de España, es que se trata de un turismo de calidad, no masivo, donde cada detalle cuenta y donde hay opciones de ocio para todos los gustos y públicos.
¿Cuándo se inicia esta actividad en España y cuáles son las posibilidades que brinda a los viajeros?
El enoturismo es un fenómeno reciente en nuestro país pero que cada vez está teniendo más éxito. A través del turismo del vino, los viajeros pueden acercarse a la forma de vida de unos pueblos y unos territorios que, desde siempre, han estado estrechamente vinculados a la cultura del vino, siendo el cultivo de la vid y la elaboración de vino la base principal de su economía. Por eso, además de las bodegas, el turista del vino tiene la posibilidad de visitar lugares directamente relacionados con esa cultura, como museos, iglesias e incluso, conventos o monasterios.
¿En qué se traduce esta experiencia en los territorios en los que se desarrolla?
La gente que viaja a una de las Rutas del Vino de España, sean o no apasionados del vino, encuentran innumerables vivencias diferentes. Desde descubrir un nuevo vino o realizar una degustación, un curso de cata o paseos entre viñedos con recorridos interpretativos del paisaje, hasta otras propuestas de gran riqueza cultural y gastronómica. La naturaleza, el deporte y la salud también están integrados en la oferta enoturística, a través de la vinoterapia o actividades como el senderismo, el parapente o las rutas ecuestres que se pueden realizar a través de las empresas asociadas en cada ruta.

"El enoturismo es un fenómeno reciente en nuestro país pero que cada vez está teniendo más éxito."
¿Cuáles son los sectores y los profesionales que participan en esta alternativa turística y económica?
Además de los ayuntamientos y organismos públicos, todas las empresas o socios que forman parte de cada una de las Rutas del Vino de España están íntimamente ligados al mundo del vino. Podemos encontrar desde el sector hotelero y de restauración, muy importante en nuestro producto, hasta el sector agrícola propiamente dicho, pero que ha adaptado su actividad al turismo (bodegas visitables, excursiones a viñedos, etc). También el sector servicios, con empresas de ocio y similares, tiene cabida en nuestra propuesta.
¿Qué instituciones (públicas y privadas) están involucradas en los planes de promoción del Enoturismo?
En nuestro caso, Rutas del Vino de España es un club de producto creado desde la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) con el propósito de ayudar al desarrollo económico de los territorios vinícolas. Pero también están presentes el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, así como la Secretaría de Estado de Turismo y Turespaña, que realizan una tarea fundamental a través de la promoción nacional e internacional.
¿Cuántos planes de esta naturaleza están en marcha en España y en qué regiones?
El Club de Producto Rutas del Vino de España está formando, actualmente, por 21 rutas, que corresponden a otras tantas regiones vitivinícolas de nuestro país: Ruta del Vino de Alicante, del Bierzo, de
Bullas, de Campo de Borja, de Condado de Huelva, de Jumilla, de La Mancha, de Lleida, Ruta del Vino y del Brandy del Marco de Jerez, de Montilla-Moriles, de Navarra, Ruta del Vino y del Cava del Penedès, de Rías Baixas, de Ribeiro, de Ribera del Duero, de Ribera del Guadiana, de Rioja Alavesa, de Rioja Alta, de Somontano, de Tacoronte-Acentejo y de Utiel-Requena.
¿Cuáles son los resultados hasta la fecha?
El número de visitantes de nuestras rutas está en aumento, incluso a pesar de la crisis. Los resultados obtenidos del último análisis de visitas realizado por el Observatorio Turístico de Rutas del Vino de España, indican que el pasado año el número de visitantes de las bodegas asociadas ascendió a 1.423.253, lo que supone un incremento de 224.254 visitantes, casi un 19% más sobre las cifras totales registradas en el ejercicio 2008. Estos datos constatan la consolidación del turismo del vino como un tipo de turismo que enriquece la oferta turística española y que es el que apoya y defiende Rutas del Vino de España y sus empresas asociadas.

"La naturaleza, el deporte y la salud también están integrados en la oferta enoturística"
Este dato podemos extraerlo de las encuestas que realiza nuestro Observatorio Turístico. Según este instrumento el perfil mayoritario del turista del vino en nuestro país corresponde a un español residente en un núcleo de población medio-grande, que viaja en grupos pequeños, en periodos cortos y que se organiza personalmente su viaje aprovechando informaciones de amigos y familiares, así como de Internet. Su nivel de gasto se sitúa por encima de la media nacional del diario por turista, y su índice de satisfacción es muy elevado.
¿Qué le ofrece el turismo enológico?
Visitar una zona vitivinícola siempre es una experiencia tanto para el conocedor como para el neófito. El apasionado de la cultura del vino puede entrar en contacto con enólogos y personal especializado para ampliar sus conocimientos, visitar las bodegas que siempre ha querido conocer o catar vinos específicos de una Denominación de Origen determinada. Todos los demás pueden iniciarse en todos estos temas y descubrir el patrimonio de cada territorio inmersos en una cultura, la del vino, que siempre es fascinante.
¿Hacia dónde deben dirigirse las personas que estén interesadas por este tipo de oferta turística?, ¿cómo se comercializa?
Rutas del Vino de España se promociona a través de los instrumentos que señalábamos antes aunque la comercialización se lleva a cabo desde cada una de las Rutas asociadas mediante agencias especializadas que, muchas veces, también son miembros de las rutas y que poseen la mejor cualificación para orientar al cliente.

"Visitar una zona vitivinícola siempre es una experiencia, tanto para el conocedor como para el neófito"
¿Que rutas nos aconseja?, ¿por dónde podemos empezar?
Yo recomendaría todas porque cada territorio es único, tanto desde el punto de vista de la cultura del vino y los mismos vinos que se elaboran, como desde el punto de vista paisajístico y patrimonial. No hay que perderse las bodegas-catedral y los particulares vinos del Marco de Jerez o de Montilla-Moriles, donde además reelabora un brandy de alta calidad; tampoco hay que dejar de visitar La Mancha, el viñedo más grande del mundo, donde se puede hacer enoturismo siguiendo los pasos del Quijote. Por supuesto hay que ir a Rioja y Rioja Alavesa, un territorio plagado de viñedos y bodegas, donde la gastronomía de vanguardia y las villas medievales son el complemento perfecto del vino. Galicia y sus vinos cada vez mejor posicionados; zonas más desconocidas como Bullas y Jumilla (Murcia), Utiel-Requena y Alicante (Valencia) o Ribera del Guadiana (Extremadura) que sorprenderán sin duda. Por supuesto hay que visitar Penedès y sus cavas o la Ribera del Duero, Somontano o Navarra, así como las islas, donde la Ruta del Vino de Tenerife pondrá el toque exótico.













