Se ha presentado en la sede de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) "Héroes sin Armas. Fotógrafos españoles en la Guerra Civil", un documental escrito y dirigido por Ana Pérez de la Fuente y Marta Arribas, producido por la SECC en colaboración con La Fábrica, en la que es su primera producción audiovisual.
Hoy en día, las imágenes más conocidas de la Guerra Civil son las que realizaron los fotógrafos de guerra extranjeros. ¿Qué pasó con los profesionales españoles? ¿Dónde quedaron sus fotografías? ¿Por qué su memoria todavía no se ha recuperado? "Héroes sin armas. Fotógrafos en la Guerra Civil" analiza en profundidad el devenir profesional de cuatro amigos, cuatro fotógrafos que coincidieron en la afamada revista Mundo Gráfico en los años 20 y que con sus cámaras se convirtieron en testigos indispensables de la actualidad de aquellos años, hasta llegar a la guerra con un bagaje profesional de una calidad extraordinaria. Pero el conflicto les depararía muy diferentes destinos. Alfonso, Marín, Pepe Campúa y Díaz Casariego, considerados los "héroes del reportaje fotográfico" del primer tercio del siglo XX, representan de alguna forma a todos los fotógrafos de un país en guerra consigo mismo. Junto a ellos asistimos al impacto que el conflicto tuvo en estos profesionales, en sus carreras y en sus vidas.
Una historia aún hoy llena de incertidumbres, de imprecisiones y lagunas, que se convirtió en un trabajo detectivesco cuando las directoras indagaron en el destino de los autores de unas brillantes fotografías de guerra, que una vez acabado el conflicto fueron confiscadas, o guardadas en sus domicilios. Algunos decidieron dejar la profesión, otros fueron depurados o sólo se les permitió trabajar como retratistas, pero ya nunca volvieron a ser testigos de primera línea de la vida española. Sólo los que decidieron retratar el bando franquista fueron admitidos, pagando a veces con el desgarro de las amistades rotas. Esto es lo que un puñado de excelentes fotógrafos y amigos hizo en la guerra y lo que la guerra hizo con ellos.
Madrid. Julio 1936. Estalla la Guerra CivilLuís Marín, Pepe Campúa, Alfonso y José María Díaz Casariego dejan de retratar a la Familia Real, las actrices de la época, los avances tecnológicos o las agitadas sesiones del Congreso de los Diputados. Ahora, con sus cámaras sacan miles de negativos de gran valor de la vida cotidiana en la capital o de la lucha en el frente. Estos negativos desaparecen al acabar la guerra: Marín los guarda en cajas en su casa, a Díaz Casariego se los requisan. A Alfonso, que ante el miedo a ser expoliado declara que su archivo se ha quemado en el transcurso de la contienda, se le niega la autorización para ejercer de reportero, lo que llevaba haciendo con su padre desde principios de siglo, movidos ambos por amor a su oficio y no tanto por ideología. Tendrá en la posguerra que recurrir a hacer fotos de carné hasta que se instala como retratista y se vuelve a hacer famoso. El régimen le rehabilita en 1953, pero él ya renuncia para siempre a su oficio de reportero gráfico.
Marín, considerado uno de los mejores fotógrafos de principios del siglo XX, famoso en su época por sus imágenes del comienzo de la era de la aviación, de las vedettes del momento o de los veraneos reales en Santander, identificó con minuciosidad al final de la guerra cada una de sus fotos antes de guardarlas en su casa. Había estado en el frente en los alrededores de Madrid, atento también a la vida cotidiana durante la guerra con unas fotos que destilan tristeza y que contrastan con el Madrid en construcción de los años 10, 20 y primeros 30. Tras el conflicto no fue depurado ni consta que sufriera ningún perjuicio, pero abandonó su oficio y pasión y volvió a su plaza de funcionario.
¿Por qué dejó su pasión? ¿Por qué guardó celosamente todas sus fotografías? ¿Acabó la guerra con su ánimo? ¿Era Marín republicano? No se sabe, ni siquiera su hija tiene respuestas. Lo que parece claro es que era un simple y buen reportero, y que captó con su Leica lo que le tocó vivir. Murió en 1944 cuando su hija Lucía sólo tenía 2 años. Como padre, de él sólo conserva un precioso álbum con fotos de bebé y dieciocho mil negativos, de los que desconocía su auténtico valor hasta que salieron a la luz hace dos años, después de un periplo por instituciones que rechazaron su adquisición.
El archivo de Díaz Casariego, afín a la causa republicana, fue guardado y supuestamente requisado en los años 40. Su propiedad pasó a manos de la Agencia Efe en la transición. La trayectoria de Díaz Casariego tiene tintes rocambolescos y descubrirla ha supuesto para las directoras del documental toda una labor detectivesca que les ha llevado hasta un lugar recóndito: la oficina del servicio de microfilmado de la Hemeroteca Municipal de Madrid, donde nuestro fotógrafo acabó su vida laboral, en un trabajo gris y funcionarial. Díaz Casariego se libró de una pena de muerte al final de la guerra gracias a que había conocido personalmente a Franco en la guerra de Marruecos. Pero se le prohibió ejercer el fotoperiodismo para siempre y murió sin descendientes en 1967. Después de tantos años, algo más que su rastro hemos hallado en la Hemeroteca: 800 placas en cristal heridas por el tiempo y el abandono pero defendidas durante todo este tiempo por el funcionario Antonio Prast, fotógrafo aficionado y nieto de otro fotógrafo de la Guerra Civil.
Campúa, íntimo amigo de Díaz Casariego, acabó identificado con los vencedores. En los primeros meses de la guerra, milicianos incontrolados llevaron a su padre, José, empresario y director de "Mundo Gráfico", a la checa de Fomento. Un día más tarde apareció muerto y abandonado en la calle con un tiro en la cabeza. Antes, saquearon y destruyeron todo su archivo. Su hijo Pepe Campúa fue llevado a la Dirección General de Seguridad de donde pudo escapar gracias a sus contactos. Huyó de Madrid y pudo llegar a Valencia, desde donde se incorporó a la Oficina de Propaganda como corresponsal de guerra en el bando franquista.
Ana Pérez de la Fuente y Marta Arribas han contado para la realización de este documental con la participación de los descendientes de estos fotógrafos. También han utilizado el sonido de la guerra, el diario de campaña de Pepe Campúa y el archivo fílmico de la Guerra civil. Han recorrido los pasillos sin fin de los archivos de la guerra y entrevistado a fotógrafos contemporáneos como Agustín Vallhonrat y Rafael Levenfeld, quienes han recuperado y restaurado el archivo de Luís Marín, y José Latova, obsesionado en su búsqueda del rastro de dos fotógrafos desconocidos cuyo archivo, abandonado en un desván, adquirió en los años 90.Su valía no es sólo testimonial sino que alcanza notables rasgos artísticos. Como comentaba Valentín Vallhonrat, "son nuestros clásicos y nuestros modernos, los padres de la actual fotografía, una generación entera que nos ha sido hurtada, los de un bando y los del otro, provocando un irreparable vacío en la historia de la fotografía española".
Junto a este documental se incluyen "extras" que ayudan a comprender el contexto histórico del momento que vivieron estos fotógrafos así como particularidades técnicas y curiosidades que formaban parte del día a día del oficio del foto reportero por boca de tres profesionales.
Así, los fotógrafos Rafael Levenfeld y Valentín Vallhonrat, restauradores también del archivo de Marín, descubren cómo el conflicto bélico contribuyó al desarrollo y evolución de la técnica fotográfica y describen la situación actual de gran parte de los archivos y negativos que han llegado hasta nuestros días.
Por otra parte, José Latova desvela la labor que viene realizando desde 1990, fecha en la que adquirió un importante número de negativos anónimos de la Guerra Civil con los que, a medida que los ha ido identificando y clasificando, rememora imágenes para recuperar la verdadera perspectiva histórica de los hechos que se sucedieron en el pasado.
Una publicación complementaria
El documental se presenta junto con una publicación que recupera parte de las fotografías que conforman la memoria de España y que reúne en sus páginas más de 60 imágenes de la primera generación de reporteros gráficos españoles que retrataron la Guerra Civil española, olvidados y ocultados tras el fin de la guerra.
Más información:
www.secc.es
www.lafabrica.com














