Un rincón de Sevilla en la Universidad de Alcalá
Por: Vicente Fernández Fernández
A finales del siglo XV, el Cardenal Cisneros, una de las personas con mas "visión de estado" de la historia de España, consciente de la profunda crisis en que se encontraba la Iglesia Católica en ese momento, llega a la conclusión de que es necesaria una reforma desde dentro si se quiere evitar la llegada de una reforma desde fuera, según se veía venir, como pocos años después se demostró con la Reforma Protestante.
Para ello y hasta donde tenía capacidad, emprendió la reforma de la Iglesia Española, centrando una parte fundamental de la misma en la elevación del nivel educativo y cultural del clero, muy deficiente en aquella época. Con este fin tomó como modelo y copió el sistema de estudios e incluso la forma de impartir las clases de la universidad que estaba considerada como la mejor en la enseñanza de la Teología, la Sorbona de Paris. A su vez ideó un proyecto absolutamente nuevo en el Mundo: la creación de un "Campus universitario" de una sola vez. Hasta ese momento todas las universidades prestigiosas de Europa junto a la citada Sorbona, como Bolonia, Salamanca, Oxford, Cambridge, Heidelberg, Cracovia o Lovaina, habían surgido a partir de un colegio al que poco a poco se iban añadiendo otros en sus cercanías, formando el conjunto universitario.

Esta calidad y especialización provocaron un hecho en común con Salamanca, el de que casi todas las ordenes religiosas fundasen un colegio en ambas universidades, quizás para absorber los diferentes aspectos educativos de las dos. A la vez que se dio un fenómeno especifico de Alcalá: el que buen numero de obispos y religiosos fundasen colegios destinados a ser seminarios de futuros sacerdotes de sus diócesis, ello dio como consecuencia que Alcalá de Henares se poblase de colegios cuyos sobrenombres responden a diferentes partes de España: Colegios de "Aragón", de "Tuy", de "León", de los "Manchegos", de los "Vizcaínos", de "Lugo", de "Málaga" y al que en esta ocasión nos vamos a referir en detalle, el de estudiantes sevillanos, cuyo sobrenombre de "Rufinos" es la excepción a esta regla.
El Colegio Menor de las Santas Justa y Rufina o "de los Rufinos"
En el anterior número de Complutur, Luis Miguel Gutiérrez Torrecilla nos traía un formidable relato con la historia del Colegio de San Ciriaco y Santa Paula o "de Málaga", y siguiendo en el mismo recorrido regional, vamos a continuar con el otro colegio dedicado fundamentalmente a estudiantes andaluces, en este caso sevillanos. El edificio del antiguo colegio es muy conocido en la ciudad debido a su notable portada y tiene incluso un nombre propio, siendo conocido como "Casa de los Lizana". Sin embargo, su historia es menos conocida, por tanto vamos a ello.
En 1607 el edificio fue adquirido a las religiosas por el racionero de la Catedral de Sevilla, D. Lucas González de Alcides, para fundar en él el Colegio Menor de las Santas Justa y Rufina, dedicado a las patronas de Sevilla, y destinado a 12 colegiales de dicho origen que debían dedicarse al estudio de la Teología y del Derecho Canónico. Con el fin de que se pudiesen concentrar en sus tareas, doce fámulos o criados, uno por cabeza, atendían al servicio.
En su aspecto exterior, aunque el traje era el llamado "talar", consistente en un bonete negro con cuatro puntas, una túnica abierta para sacar los brazos y la cabeza y un "beca" de adorno sobre esta, su color era el pardo, tanto del manto como de la beca. El colegio funcionó hasta la Reforma de la Universidad de Alcalá realizada entre 1777 y 1780 por el Canciller Rojas cuando, dada la escasez de sus rentas, fue incorporado al Colegio Menor de Santa Catalina o "de los Verdes". De su documentación se conservan los libros de actas entre 1663 y 1757. Y como curiosidad, su alumno más celebre, no es sevillano, sino natural de Alcalá, se trata de D. Miguel de la Portilla y Esquivel, autor de la primera historia publicada de Alcalá de Henares, que fue editada en 1725.
En 1781 el edificio del colegio fue vendido, siendo adquirido por la familia Lizana, oriundos de La Rioja, que lo tuvo en propiedad hasta 1860, y cuyo nombre como apodo popular ostenta en la actualidad. Desde entonces el edificio pasó a ser casa de vecindad hasta que hace pocos años fue adquirido por el Ayuntamiento. En un primer momento el uso al que fue destinado dentro del Convenio Multidepartamental de 1985, que ha permitido la restauración general de la ciudad, fue el de Residencia de Invitados Ilustres conjunta de la Universidad y del Ayuntamiento, pero el poco uso que este destino tenía por parte de a Corporación Municipal, motivó que el proyecto fuese relegado hasta que, retomado recientemente, el edificio ha sido destinado a Centro de Desarrollo Económico y Empleo, en consonancia con la zona donde se hallan ubicadas la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y la Cámara de Comercio e Industria.
El interior del edificio se distribuye a ambos lados de la escalera en sendos patios de diseño actual, puesto que los originales habían desaparecido, que complementan muy bien con el edificio antiguo.
Y concluimos el recorrido por este rincón sevillano en Alcalá, con un hecho curioso: parece ser que se conserva un retrato del fundador de este colegio, D. Lucas González de Alcides en el Museo de la Catedral de Sevilla. Es probable que el dato sea cierto, pero también lo es que ese retrato es desconocido en Alcalá de Henares, donde nunca ha sido publicado. Tal vez un próximo número de Complutur sirva para mostrar el lienzo con sus comentarios acerca de dimensiones, época del mismo y algo más...














