Ceuta, la Puerta de África, una ciudad única donde comprobar cómo se mezcla el aroma de dos mares distintos, el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, con el perfume exótico de otro continente, África.

Ceuta es un estribo de un imaginario puente que une dos continentes. La ciudad autónoma muestra un carácter abierto al mundo que ha hecho que actualmente vivan en ella europeos, africanos y asiáticos. Se mezclan así las culturas e idiosincrasia de cristianos, musulmanes, hindúes y judíos como principales comunidades de esta población cosmopolita, que tiene como señas de identidad el respeto y la convivencia.
Además, sus dimensiones, su equilibrio entre zonas urbanas y boscosas , sus playas y su maravilloso clima, la convierten en un magnífico lugar para visitar y disfrutar. Unos parajes para admirar ya que, en pocos sitios, pueden verse al tiempo las tierras de tres naciones y dos continentes; así como un patrimonio cultural en el que cabría destacar sus fortificaciones militares.
Su historiaLa historia de Ceuta es milenaria y rica en legados de diferentes gentes y civilizaciones. Los numerosos pueblos que se establecieron en ella a lo largo de los siglos han hecho de esta ciudad un lugar de referencia para historiadores y arqueólogos de todo el mundo.
La arqueología nos encauza a encontrar el origen de Ceuta en los fondeaderos que sus costas ofrecieron a los navegantes púnicos, y para los que algunos hacen de la Odisea derrotero primitivo. La sistemática prospección que realizan los profesionales ha dado como resultado el hallazgo de un poblamiento púnico en las inmediaciones de la actual Catedral ceutí, que fechan en el siglo VII-VIII antes de Cristo, lo que sitúa a Ceuta como una de las poblaciones más antiguas de Occidente.
En el istmo aparece el primer núcleo de población, que luego se irá extendiendo hacia el este, con el surgimiento de diferentes instalaciones de salazón, y que limita a esta parte con la basílica paleocristiana del siglo IV, descubierta en las proximidades del foso de Almina y, al oeste, la necrópolis de las Puertas del Campo, hallada en las inmediaciones del Otero, fuera de las fortificaciones exteriores. Lentamente estamos descubriendo una población romana industriosa y exportadora de sus productos, de sincretismo religioso demostrado en los restos de prácticas cristianas y de culto a Isis.
Poseída cuando no arrasada, por los vándalos y luego por los visigodos, su historia como ciudad comienza en el 534, al ser ocupada por los bizantinos que la fortifican y guarnecen, nombrándola Septon.
En el año 709 el impulso musulmán llega a Ceuta. Los siete siglos que se abren entonces no serán mucho menos monolíticos, serenos y placenteros. En aquel período, como en casi todas las épocas de la historia, se convivió y se combatió; se vivió en una palabra. Una imagen que está muy lejos de la almibarada visión de Al-Andalus, acuñada por la novela histórica al uso, como del lujo principesco de la pintura africanista.
De forma similar a como se produjo la invasión islámica, de sur a norte del Estrecho, la reconquista ibérica vuelve a salvar el vestíbulo del Mediterráneo, ahora de norte a sur, y se toma Ceuta, de la mano de Portugal en el año 1415. Las crónicas medievales nos hablan de razones religiosas y caballerescas para justificarla, mientras que autores más modernos se fijan en las necesidades de expansión, de interrupción de las rutas de oro, marfil y especias que venían del interior de África; el situar un punto de socorro a las naves que transitaban el Estrecho y constituir una base para acabar con la piratería que reducía sensiblemente el volumen del tráfico de mercancías que salían del Mediterráneo al norte de Europa.
Los Felipes (I, II y III de Portugal, II, III y IV de Castilla) conservaron la Plaza respetando sus instituciones, fueros y privilegios, pero cuidaron de forma especial que no le faltara el apoyo defensivo y de abastecimiento que podía ofrecer Andalucía con mayor prontitud que el Algarve.
Si fue por estas prosaicas, pero no menos prácticas razones, o por las político-dinásticas de las que hablan las fuentes, lo cierto es que, cuando en 1640 se levantó Portugal para entronizar al Duque de Braganza como Juan IV, los ceutíes decidieron continuar bajo la corona de los Austrias, solicitando la incorporación a la Corona de Castilla con todas sus prerrogativas, fueros y privilegios, que le serían reconocidos al fin, con el tratado de Paz y Amistad firmado entre ambos reinos en 1668. Una autodeterminación por la españolidad que fue premiada con los títulos de Siempre Noble, Leal y Fidelísima, que se unió al de Ciudad, que ostentaba desde la sentencia papal de 1421.

Ceuta Española
La población se españoliza rápidamente, ya que los nobles que mantienen el poder son los primeros interesados en hacerlo, mientras que los que por el estatuto castellano no son autorizados a trabajar, se insertan en el ejército, el clero o salen de la Plaza. Las clases populares, por su parte, se adaptan rápidamente mientras que las minorías son las que sufren el cambio. Se reducen sensiblemente los contactos con Marruecos y los judíos son expulsados en 1708, aunque un siglo más tarde vuelven a aparecer, ante la impotencia de las autoridades religiosas. También en este siglo, en 1792 concretamente, se asienta una pequeña comunidad de argelinos y la Compañía de Mogataces, evacuados de Orán por nuestras tropas al temer que su fidelidad a España les llevara a la muerte. Con los Borbones se refuerza la imagen de plaza fortificada y guarnición militar de Ceuta, pero también se gana en la de ciudad. América ya no es todo y volvemos la mirada a África.
Una hermosa ciudad
El visitante no puede evitar sorprenderse al poner los pies en el suelo de esta pequeña gran desconocida. Una sorpresa que no decaerá en ningún momento porque, a cada paso, se puede comprobar el respeto y la excelente convivencia que se respira en sus calles, además del exotismo que le imprimen las diferentes culturas que se encuentran allí representadas. Todo ello, unido al concepto de una ciudad moderna, bien equipada que no deja de lado los vestigios de su milenaria historia, siempre en un marco natural de extraordinaria belleza.
Una buena sugerencia para verla desde puntos privilegiados es visitar el mirador de San Antonio, situado en el Monte Hacho muy cerca de la impresionante Fortaleza del Hacho, o el de Isabel II, al que se accede paseando por la zona de García Aldave. Antes de empezar a disfrutar de Ceuta, es recomendable deleitarse con una pequeña travesía marítima en el Barco Turístico de la ciudad. Este recorrido muestra la belleza del litoral ceutí y permite ser testigo desde el mar de la belleza excepcional y rotunda del Conjunto Monumental de las Murallas Reales, navegando por el Foso Real que las atraviesa.
Las Murallas Reales
En estas impresionantes murallas, antigua defensa de la Ciudad de Ceuta, se puede recorrer la historia de este enclave caminando. Incluso puede verse en tres dimensiones, si se visita el Espectáculo Audiovisual que a diario se ofrece en pleno Patio de Armas de este Conjunto Monumental que fue levantado entre los siglos XVI y XVIII, representando el elemento defensivo más impresionante de la historia de Ceuta.
Las Murallas Reales, atravesadas por un foso navegable que une las aguas del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, constituyen el bello espectáculo visual de un inestimable vestigio histórico-cultural único en el mundo. Tampoco hay que olvidar que en su interior se encuentra el Museo del Revellín de San Ignacio, donde poder observar objetos y datos históricos que servirán de complemento a esta impresionante visita al Conjunto Monumental.
Parque marítimo del Mediterráneo
El parque marítimo del Mediterráneo merece una especial atención. Ubicado en pleno centro de la ciudad, este lugar idílico cuenta con 56.000 m2 de espectaculares lagos azules de agua salada, cascadas y saltos de agua, con solarium rodeados de bellas palmeras.
En este macro complejo encontrará todo lo que necesita, bares de tapas y restaurantes, zonas de ocio y recreo para niños y mayores, excelentes atenciones y todas las comodidades. En definitiva un pedacito de Paraíso que el genial César Manrique quiso situar en esta ciudad. No hay que dejar de visitar la exposición permanente dedicada a este artista a la que se puede acceder todos los días en las instalaciones del Parque Marítimo. En ella, conocerá sus mejores e impresionantes obras.
Turismo submarinoDentro del abanico de actividades que se pueden disfrutar en la Ciudad Autónoma destaca especialmente el turismo submarino.
Comercio
Bazares, alimentación, alta tecnología, electrónica o tiendas de moda ofrecen al visitante todo lo que pueda necesitar, con una excelente atención y los mejores productos. También es considerable la alta perfumería y las extraordinarias joyas que se ofrecen en los escaparates. Sorprende comprobar que sus precios son extremadamente interesantes y competitivos, al estar exentos de impuestos especiales. Comprar en Ceuta sigue siendo uno de los muchos atractivos que ofrece una ciudad donde el sector comercial es mayoritario y de gran calidad.

Pocas ciudades pueden ofrecer al visitante tanta variedad de platos en su oferta gastronómica como Ceuta. Cuna de pueblos donde cada uno de ellos dejó su impronta, especialmente en el arte culinario, el cual se ha visto favorecido por su proximidad al mar, de donde se extraen los mejores frutos.
Aquí se pueden degustar todo tipo de pescados y mariscos, que nos brindan el Atlántico y el Mediterráneo. Basta echar un vistazo al Mercado Central de Abastos y ver en sus pescaderías esa variedad policromada de peces saltando, entre los que destacan los siguientes:
Mero, Salmonetes, Espadón o Pez Espada (aguja), Bonito, Pez Limón, Boquerones, Sardinas, Pescadillas, Acedías, Brótolas, Lenguados, Cazón, Pez Volador, Caballas, Voraz, Abadejo, Rodaballo, Chocos, Calamares, Pulpos, Almejas, Coquinas...
Los fideos se comen guisados con pescado sin espina, cortados a trozos, y es una sopa marinera. También se hace con sardinas y boquerones, quitándoles la espina. A la cazuela se le añade, además, gambas y almejas, todo pelado. Realmente es delicioso.Imágenes submarinas: Rafael Fernández
Datos de interés
Más información en:
Servicios Turísticos de Ceuta
C/ Edrissis, s/n.
Baluarte de los mallorquines
51001 Ceuta
Tfno.: 856 200 560
Fax: 856 200 565
e-mail:
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web: www.ceuta.es/turismo













