Córdoba es una de las ocho provincias que componen la Comunidad Autónoma Andaluza, en el sur de España. Su capital atesora todo el sabor y la identidad de la que fuera una de las más importantes urbes de Europa. Su pasado árabe, que configura una de las etapas más significativas para la ciudad, está presente en cada rincón constituyendo una importante seña de identidad y referencia. Viajar a Córdoba, disfrutar de su arte, su naturaleza y su gastronomía, supone una sugerente experiencia en la que se mezclan sentimientos y vivencias intensos.
Su historia
Los orígenes de Córdoba se pierden en el tiempo. Su situación cercana al río y la riqueza de las tierras de la campiña la configuraron como lugar idóneo para las primeras ocupaciones prehistóricas. Pero no es hasta el Bronce Final (siglos IX y VIII a.C.) cuando se crea el primer asentamiento propiamente dicho. Con la llegada de fenicios y griegos a la península, la ciudad se reafirma como un importante centro minero y comercial gracias a la navegabilidad del Guadalquivir. Este hecho favoreció las relaciones y la difusión artística y comercial, integrando a esta localidad con las principales urbes del momento.
Córdoba es una ciudad con un ingente legado cultural y monumental. Su situación estratégica, cercana al río Guadalquivir y la herencia de los distintos pueblos la han convertido en un lugar privilegiado. Córdoba se encuentra en el corazón de la historia de Occidente: su colosal civilización califal, en plena Edad Media, fue la más brillante de la Europa de su tiempo y tendió un puente entre Oriente y Occidente.
Es una de las capitales españolas más visitadas por los turistas, debido en parte a su portentoso legado histórico y patrimonial. Dio a la civilización romana figuras como el filósofo Séneca o el poeta Lucano, la Córdoba califal se convirtió en la ciudad más culta y brillante de Europa durante el siglo X donde vivían sabios, poetas, médicos, filósofos y místicos, algunos tan universales como el filósofo Averroes o el médico judío Maimónides. No menos importancia posee el patrimonio acumulado en la ciudad tras la conquista cristiana. Iglesias, conventos, hospitales, palacios y numerosas casas señoriales arropan esa joya única que es la Mezquita Catedral y hacen de Córdoba una de las grandes ciudades monumentales de Europa. La UNESCO reconoció en 1994 la importancia universal de los bienes históricos cordobeses, ampliando el título de Patrimonio de la Humanidad no sólo a la Mezquita - Catedral sino a su casco antiguo.
La ciudad
Muchas son las propuestas que brinda la ciudad de Córdoba a sus vecinos y visitantes. Uno de los elementos que más contribuyen a facilitar el pleno disfrute de sus encantos es su climatología. La incidencia solar en la capital cordobesa es importante, proporcionando una media de 143 días despejados, frente a los 76 que se muestran cubiertos. La temperatura media anual se sitúa en 17.5 ºC.
De la Córdoba Romana...
Todas las civilizaciones y pueblos que han pasado por Córdoba han dejado su impronta en el carácter de la ciudad. La toma de Córdoba por los romanos en el siglo III a.C. auspicia uno de los momentos de mayor esplendor de su historia junto con el del califato musulmán. Fue a mediados del siglo II cuando un general llamado Claudio Marcelo, funda Corduba, erigiéndose desde este mismo momento como capital de la Hispania Ulterior. Córdoba vive, bajo dominio romano, una intensa monumentalidad y enriquecimiento de su infraestructura pública. Sin duda se mantuvo un gran movimiento comercial y cultural, muestra de ello son los dos foros, el colonial y el provincial, que acogía la ciudad. Se levantan grandes edificios, como el recientemente descubierto anfiteatro máximo, grandiosos templos, caso del situado en la calle Claudio Marcelo y se adornan las calles con excelsas esculturas.
...a la Córdoba Musulmana
Sin embargo, en el siglo VIII tuvo lugar un hecho que cambiará la historia de todo el mundo occidental y que tiene como escenario a la ciudad de Córdoba. Un contingente de tropas árabes desembarca en las costas mediterráneas para hacerse fácilmente con el poder del debilitado reino visigodo. En el año 756 se produce la toma de Córdoba y la proclamación de la misma como capital del emirato independiente de Al-Andalus. Pero será con Abd al-Rahman III cuando Córdoba cobre un total protagonismo. En el año 929 es proclamada capital del califato independiente de Damasco, siendo sede religiosa, política y administrativa de todo el reino islámico occidental. Alhakam II, hijo de Abd al-Rahman III dará paso a la época de mayor esplendor cultural y edilicio de la localidad cordobesa.
Qué visitar
Muchos son los lugares y edificios de interés que merece la pena visitar en Córdoba. De entre todos ellos sobresalen y brillan con luz propia la Sinagoga, única en Andalucía; la fastuosa y misteriosa ciudad de Medina Azahara, las Caballerizas Reales, los Mausoleos Romanos, etc. Sin embargo, por encima de todos ellos destaca especialmente una construcción religiosa: la Mezquita-Catedral.
Este es el monumento más importante de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. En su historia se resume la evolución completa del estilo omeya en España, además de los estilos gótico, renacentista y barroco de la construcción cristiana.
El lugar que hoy ocupa parece haber estado, desde antiguo, dedicado al culto de diferentes divinidades. Bajo dominación visigoda se construyó en este mismo solar la basílica de San Vicente, sobre la que se edificó, tras el pago de parte del solar, la primitiva mezquita. Esta basílica, de planta rectangular fue compartida por los cristianos y musulmanes durante un tiempo. Cuando la población musulmana fue creciendo, la basílica fue adquirida totalmente por Abderraman I y destruida para la definitiva construcción de la primera Mezquita Alhama o principal de la ciudad. En la actualidad algunos elementos constructivos del edificio visigodo se encuentran integrados en el primer tramo de Abderraman I.
La gran Mezquita consta de dos zonas diferenciadas, el patio o sahn porticado, donde se levanta el alminar (bajo la torre renacentista), única intervención de Abd al- Rahman III, y la sala de oración o haram. El espacio interior se dispone sobre un concierto de columnas y arcadas bicolores de gran efecto cromático. Cinco son las zonas en las que se divide el recinto, correspondiendo cada una de ellas a las distintas ampliaciones llevadas a cabo.
La provincia
La provincia de Córdoba está salpicada de espacios naturales de extraordinario valor ecológico y ciudades donde la historia y el arte parecen dormitar desde tiempo inmemorial. Dos de las ciudades más importantes de la Andalucía barroca están en Córdoba: se trata de Priego y Lucena, cuyas iglesias y sagrarios resumen los postulados arquitectónicos del arte de los siglos XVII y XVIII.
Enclavada en un rincón de la sierra Subbética, Zuheros es una de las villas más coloristas y populares del sur peninsular, al igual que Montoro, cuyo caserío está abrazado por las aguas que el Guadalquivir dibuja en sus múltiples meandros. Almodóvar del Río, próximo al Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos, posee uno de los castillos más admirados de Andalucía. De hecho en sus torreones y almenas reside buena parte de la historia de la provincia.
Turismo rural
El patrimonio natural es una de las herencias más importantes que Córdoba ha recibido de sus antepasados. La ciudad y su provincia cuentan con algunos de los espacios naturales más variados y ricos de toda la Península Ibérica.
La urbe, emplazada en un valle de más de 3.000 años de antigüedad y conocida mayormente por su patrimonio histórico y cultural, tiene además el privilegio de encontrar a un paso una sierra de incalculable valor. Por otro lado, la provincia ofrece multitud de caminos y rutas, albergando entre sus paisajes una reserva y tres parques naturales. Algunas de las propuestas más interesantes son:
Parque periurbano de los Villares
Un espacio natural próximo a la ciudad, que ofrece a los visitantes y residentes en Córdoba una interesante experiencia a través de la cual conocer su entorno natural. Entre sus instalaciones dispone de un área de acampada, un centro de visitantes, sendero señalizado, centro de recuperación de especies amenazadas, pistas deportivas, restaurante y área recreativa. (+ información)
Parques naturales de la sierra de Córdoba
La naturaleza cordobesa ofrece mil posibilidades para el ocio, el disfrute y el conocimiento en profundidad de los valores que atesora esta parte de Andalucía. Así, sus distintos espacios, entre los que se encuentran el Parque Natural Cardeña-Montoro, la Sierra de Hornachuelos, el Parque Natural Sierra Subbética y la Reserva Natural Lagunas del Sur, permiten observar diferentes tipos de vegetación como encinares, alcornocales y otros componentes del bosque mediterráneo y también compartir el espacio con la rica fauna en la que destacan linces, lobos, nutrias y abundantes rapaces, así como especies de caza mayor. (+ información)
Gastronomía cordobesa
La gastronomía cordobesa actual es el resultado de una larga tradición que se deja notar en la variedad de sus platos, en la gran cantidad de restaurantes, tabernas y bares que pueblan la ciudad y en el prestigio de su cocina en el ámbito nacional. Los diferentes pueblos y civilizaciones que pasaron por Córdoba también dejaron su sello en la gastronomía. Los romanos introdujeron el uso del aceite de oliva, por el que se profesa auténtica devoción en esta tierra, y asentaron las bases de lo que se conoce como cocina mediterránea.
La influencia árabe, por su parte, se aprecia en el uso de los frutos secos, el gusto por la verdura, en las mezclas de sabores agridulces y en la repostería. En el caso de los dulces y postres influyeron también las costumbres culinarias de los judíos. A los cristianos se debe sobre todo el empleo de la carne y la conservación de las mejores tradiciones culinarias de los pueblos anteriores a su dominación.
Por tanto, conocer Córdoba va unido inseparablemente con la degustación y disfrute de su gastronomía y con vivir la cultura del buen comer y el buen beber.
Platos típicos: Salmorejo
Hecho a base de tomate, pan y aceite de oliva, el salmorejo es una crema fría y cremosa que se ofrece como entrante en todos los bares, tabernas y restaurantes cordobeses. Es quizá la tapa más típica de la ciudad y su preparación es muy sencilla: Se parten unos 300 gramos de pan y se maceran en aceite de oliva virgen extra. A esta mezcla se le añaden dos dientes de ajo, sal y 1/2 kilo de tomates previamente pelados; A continuación se tritura todo. La masa resultante se cuela y se sirve acompañada de trocitos de jamón y huevo duro.
Boquerones en Vinagre
Los Boquerones en Vinagre suponen otra tapa obligada en Córdoba, donde el consumo de pescado también es protagonista. La preparación de este plato requiere más de un día, puesto que los boquerones se dejan en vinagre para que tomen su sabor. Por lo demás, no tiene apenas dificultad: Consiste en limpiar y quitarle la espina a 1/2 kilo de boquerones, lavándolos tres veces escurriendo el agua hasta que quede clara. Se colocan en una fuente con agua y se añade un buen puñado de sal durante 25 minutos. Más tarde, los volvemos a enjuagar, escurrimos el agua y les añadimos vinagre de vino hasta que los cubra. Dejarlos 24 horas en el vinagre y posteriormente, escurrirlos de nuevo y colocarlos en una fuente agregándole perejil, ajos crudos picados y una cebolla en juliana. Se aconseja rociar los boquerones con un poco de aceite de oliva virgen extra.
Rabo de Toro
Este es uno de los platos que dan fama a la gastronomía de Córdoba, ciudad de gran tradición torera. Se sirve como segundo plato y acompañado generalmente de patatas fritas. Para preparar Rabo de Toro se fríen primeramente dos cebollas picadas en aceite de oliva. Una vez hecho esto, se añaden dos rabos de toro limpios y troceados junto con tres tomates, tres pimientos verdes, cuatro zanahorias y tres cabezas de ajo (todo también picado). Agregar también un poco de pimentón, azafrán en hebra, pimienta en grano y sal. Rehogamos durante veinte minutos al fuego sin tapar y seguidamente añadimos medio litro de vino blanco Montilla-Moriles, para dejarlo cocer a fuego lento sin destapar hasta que la carne esté tierna. Se aconseja no servir este plato recién guisado, debiendo reposar durante dos horas como mínimo.
Flamenquín de Jamón Serrano
Otro plato imprescindible de la cultura gastronómica cordobesa es el Flamenquín de Jamón Serrano. Su preparación es también bastante sencilla: en unos filetes de lomo de cerdo cortados muy finos, los cuales aplastamos bien para que queden muy delgados, colocamos tiras de jamón serrano no muy curado y los enrollamos. Pasamos cada rollo por harina, huevo batido con sal y pan rallado y los freímos en abundante aceite de oliva. Se sirven normalmente acompañados de mayonesa casera y patatas fritas.
Pastel Cordobés
Es en la elaboración de dulces y pasteles donde la influencia árabe es más evidente. Dulces tan típicos como los Alfajores, los Pestiños o el Pastel Cordobés, hunden sus raíces en las recetas de la antigua cocina andalusí. El Pastel Cordobés es el postre más característico de esta ciudad y consiste en una masa de hojaldre rellena de cidra confitada llamada "cabello de ángel". La superficie del pastel está cubierta con trozos de almendras tostadas y espolvoreada con polvo de azúcar y canela. Hay pasteleros que además le introducen pequeños trozos de jamón ibérico de la tierra.
Más sobre gastronomía de Córdoba en: http://www.gastronomiacordoba.com
Textos e imágenes cedidos por el Consorcio de Turismo de Córdoba
Más información: www.turismodecordoba.org
Tel.: 902 201 774














